
Una de las tradiciones más bonitas que tenía mi familia era ir todos los días 21 de marzo a presenciar el descenso de Kukulcán a Chichén-Itzá. Desafortunada y tristemente esa tradición se perdió a consecuencia de un desafortunado percance en el le chocaron el auto a mi madre.
Recuerdo muy bien que una de las últimas veces que fuimos, los ánimos de la gente amontonada ya se habían empezado a caldear, al grado de que empezaban a brotar conatos de broncas y golpes.
El presentador del evento empezó a rogar compostura y respeto, y le recordó a la gente que cuando el Papa Juan Pablo II visitó Yucatán, en todos sus eventos la gente se comportó a la altura... siendo que el Papa era un "representante de la divinidad", y ahora que tenemos a la divinidad misma entre nosotros, lo mínimo que se espera es un poco de respeto.
Recuerdo que esa vez mi hermana lloró de indignación y de impotencia.
Ahora la última noticia relacionada con Chichén-Itzá es que Ivonne Ortega Pacheco le "compró" el sitio a un tal Barbachano, el dueño de los terrenos en los que se encuentran el lugar sagrado -a lo que yo me pregunto, ¿cómo demonios un sitio arqueológico, patrimonio de la nación y de la humanidad podía estar en manos de un particular?-, siendo así que a la deuda de más de 1800 millones que ya debe el pueblo yucateco gracias a esta señora hay que sumarle 230 millones más.
Y es que hay para quienes el hecho de que la gobernadora haya comprado Chichén no es ningún motivo de júbilo, sino al contrario, de preocupación, pues, como explican, el Ejecutivo ha convertido el santuario maya en un enorme escenario de espectáculos musicales.
Y es ese otro tema y otro punto al que quiero llegar: yo nunca he estado de acuerdo en que se use Chichén-Itzá como local de conciertos. En estos momentos estoy escuchando las voces de los defensores que me gritan "¡es que están promocionando al sitio y a Yucatán en el mundo!" A lo que yo respondo: ¡¿promocionando qué?! Chichén-Itzá desde hace mucho tiempo es reconocido y visitado como uno de los sitios arqueológicos más maravillosos del mundo y no necesita para nada ese tipo de promoción vulgar. "¡Está beneficiando al Estado!" Yo hasta ahora no he visto un beneficio real para nuestra entidad o nuestra gente. Sino al contrario; a raíz de todo esto han querido desplazar a los vendedores de artesanías locales. Hasta ahora los únicos realmente beneficiados con estos conciertos son los emporios que hacen negocio trayendo a estos cantantes y los altos funcionarios de Cultur que hasta ahora no rinden cuentas claras sobro estos eventos.
Por otra parte, existen estudios arqueológicos que demuestran que dichos conciertos están dañando el sitio arqueológico. Así que, ¿qué beneficio estamos obteniendo de todo esto, nosotros, yucatecos y mexicanos, al prostituir y dañar así nuestro patrimonio?
Para finalizar sólo quiero comentar que tal vez para ti o para mí Chichén Itzá no sea más sagrado de lo que es cualquier otra ruina arqueológica, pero sin duda hay para quienes sí lo es. Entonces dejo la siguiente pregunta en el aire. ¿Dejaría el Papa que utilicen el altar mayor de la Basílica de San Pedro como escenario para conciertos de música pop?





