martes, 2 de marzo de 2010

La Guerra de las Camisetas



El pasado domingo hubo una reunión en casa de una tía. Un tío, priista de hueso colorado, llevaba puesta una camisa roja y de broma le dije "el tío Miguel viene de la Ola Roja". Él me respondió "sí, quitándome del mitin vine para acá". Hasta ese momento yo creí que él también bromeaba, hasta que me enteré al día siguiente que efectivamente hubo un mitin masivo priista en el estacionamiento del Centro de Convenciones Siglo XXI, supuestamente para celebrar la entrega de las constancias de mayoría a los candidatos del partido tricolor.

Lo interesante no es tanto la movilización de los 30,000 acarreados que trajeron de todos los rincones de Yucatán a los que les repartieron tortas y juguitos, muy al estilo del viejo PRI; o los 4 millones de peos que costó el evento entre gasolina, renta de camiones, tortas, juguitos, tarimas, equipos de sonido, toldos, batucadas, cantantes, comediantes, botargas, payasos, etc...
Aquí lo interesante son dos cosas: primero, la presencia de Ivonne Ortega en el evento, pues, como diría en esta nota Rodolfo González Crespo, líder del PAN en Mérida, "¿Cuándo se ha visto que el arranque de una campaña partidista esté presidida por el titular del Ejecutivo, y éste sea el centro del mítin?" Pero no todo termina ahí con nuestra gobernadora. El momento más candente de su discurso la jefa del ejecutivo gritó que "pateará puertas" para cumplir su compromiso.
El otro hecho que llama la atención es que en el "mega-acarreo" se repartieron unas camisetas con la leyenda de "Ivonne como te quiero". Como se preguntara Blanca Estrada Mora, presidenta de la Federación Estatal de Colonos Urbanos de Yucatán, ¿quién es la candidata, Angélica Araujo o Ivonne Ortega? Si es Araujo Lara, ¿entonces quiere decir que nadie la quiere? ¿O en realidad pone en evidencia que la verdadera "candidata" a la alcaldía es Ortega Pacheco?
Mención especial merece el hecho de que este masivo evento tiene lugar a los pocos días del abucheo a la que fue objeto la gobernadora. ¿Es acaso ésta una respuesta ala rechifla para todos vean "cuanta gente SÍ quiere a Ivonne Ortega Pacheco"? Si es así, parece ser que el orgullo y el ego de la jefa del ejecutivo han sido muy lastimados y tiene una gran necesidad de reconocimiento... no importa si es a costa del erario público -por cierto, cabe mencionar que si hubiese sido tomado del dinero de la campaña a la alcaldía, sólo en este evento el PRI ya se habría gastado la mitad de su presupuesto-.
Como conclusión, además de lo ya antes mencionado vale decir que lo más peligroso del asunto es la manera tan descarada en la que la gobernadora se entromete en el proceso electoral.
Sí, es miembro del PRI, pero tampoco debe olvidar que ya NO es candidata; ya cuenta con un puesto público, y si queremos que este proceso realmente sea democrático y no unas "Elecciones de Estado", como tanto se ha dicho, debe mantenerse al margen.
¿Qué nos espera si el PRI gana la alcaldía y, ahora sí, su dominio se vuelve casi absoluto en el Estado?

Para quienes se preguntan si soy panista o si odio a Ivonne Ortega Pacheco, la respuesta a ambas preguntas es no. De hecho yo voté por la actual gobernadora, porque, al igual que muchos, creí que con ella llegaría un cambio de fondo.
Conforme el sexenio avanza no puedo menos que indignarme al ver la el retorno de muchos "vicios políticos" que yo creía ya superados como el nepotismo, la represión, la corrupción y el despilfarro en ostentaciones como autos y camionetas de lujo para funcionarios y dependencias gubernamentales. Mención aparte merece la manera tan aberrante en la que se despilfarra el presupuesto en cirugías, maquillajes, telenovelas, fiestas, aviones privados y televisoras para satisfacer la vanidad y el afán de protagonismo de esta mujer.
No contenta con esto, ahora quiere controlar las elecciones manipulando la figura de una persona cuyo mayor mérito político es ser muy amiga de Ivonne Ortega.
No soy político, pero me considero un ciudadano consciente al que le interesa qué hacen con su país, su Estado y su ciudad.
Por todo esto, YO NO quiero que el PRI llegue a la alcaldía de Mérida.

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