sábado, 27 de febrero de 2010

Se avecina la "Ola Roja"





Este es el ya célebre video del abucheo a la que fue objeto Ivonne Ortega Pacheco, gobernadora de Yucatán en una función de box el pasado 20 de febrero. A raíz de este polémico suceso se han dejado venir una serie de situaciones que tal parece han empezado a evidenciar de una manera muy cruda qué clase gobierno tenemos los yucatecos.
En este artículo no hablaré de todo lo que se le ha criticado a esta administración estatal, como la manera tan indignante en la que se le ha permitido a Televisa saquear las arcas del erario público para pagar la cantidad de 100 millones de pesos al monopolio mediático por el "honor" que tiene el Estado de que instalen aquí un centro Teletón; o cómo ha endeudado a Yucatán por casi 2000 millones de pesos, dinero que en su mayoría será usado para pagar cuentas relacionadas con imagen y propaganda, de los cuales $228 millones del presupuesto a promover la imagen de la jefa del Ejecutivo, a pesar de la crisis económica que estamos viviendo; o cómo prometió que su equipo de trabajo estaría integrado por gente preparada y al final acomodó a los mismos priístas dinosaurios de siempre; o cómo la inseguridad relacionada con el narcotráfico se disparó al poco tiempo que inició su gestión, a pesar de que ahora presume que éste es el Estado "más seguro del país", o cómo ha hecho caso omiso de las denuncias de corrupción contra su gobierno, mostrando su poco interés por combatir este flagelo social tan característico de las administraciones priistas, o cómo pretende extender su poder a través de una campaña política disfrazada de una "pre-campaña interna" para la elección del candidato a la alcaldía meridana.
De lo que voy a hablar es de algo que muchos tal vez ya hemos pensado tiempo atrás: el inminente y peligroso regreso a los tiempos de los gobiernos autoritarios, represivos y opresores en los que no es el Estado en el que sirve al pueblo sino es el pueblo el que sirve al Estado y en el que toda manifestación pública de descontento social es aplastado sin miramientos.
Las primeras declaraciones que Ortega Pacheco dio respecto al abucheo y reclifla a la que fue objeto en la función de box fue que todo es parte de una "guerra sucia" orquestada con el PAN con mira a las elecciones. De esta manera la señora manifiesta una actitud intolerante en la que no acepta que el pueblo le manifieste su repudio ante tan impune manera de dilapidar el dinero del Estado en apariencias y maquillajes, y su omnipresente afán de protagonismo. Muestra así que subestima la capacidad de pensar y reflexionar del pueblo.
Días después del suceso comenzaron a circular unas camisetas con la leyenda "Yo le chiflé a Ibom", pero fueron se dejaron de vender porque la empresa que las fabricaba dijo sentirse “en medio de intereses que podrían utilizarla de una manera distinta al espíritu con que fue creada”. Por ahí escuché que primero fueron retiradas de los aparadores, pero que se seguían vendiendo a quien las pidiera, hasta finalmente salieron de la venta, lo que me hace pensar que en realidad dicha empresa fue objeto de amenazas.
Al día siguiente, Ortega Pacheco, entrevistida por Joaquín López Dóriga acusó a Tony Peraza de panista al decir que las camisetas fueron hechas por un "caricaturista identificado plenamente con el Partido Acción Nacional" (min. 43).

Lo último que se ha suscitado al respecto es el arresto de unos jóvenes que vendían las camisetas en la calle, después de que la empresa original decidió dejar de venderlas. Antes estos comerciantes habían dicho que fueron fotografiados por gente que iba a bordo de un auto negro. Horas después fueron detenidos.
Parece ser que el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco no sólo se define por ser un gobierno caracterizado por el nepotismo, la corrupción, el maquillaje y el despilfarro, sino también es un gobierno en el que cualquier manifestación pública de rechazo, crítica o oposición será callada por las fuerza. El presente es un gobierno en el que el fantasma del cerverismo sigue presente, en el que los que detentan el poder tienen la última palabra y no se tolerará ninguna expresión que dañe la "imagen" de la autoridad.
Personalmente empiezo a preocuparme. Me preocupa que con las próximas elecciones finalmente nos cubra la "Ola Roja"... La ola de sangre del PRI opresor, tiránico y genocida del 68.

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