jueves, 1 de abril de 2010

Despierta la ira de Kukulkán




Una de las cosas que más recuerdo de mis tiempos de Scout son los campamentos que hacíamos a sitios arqueológicos, muchos de ellos apenas explorados en esos años, como Chacmultún o Ek Balam. Nuestro jefe de tropa, Joaquín Salazar Grajales (q.e.p.d.), tenía la costumbre de que cada vez que llegábamos, hacer una ofrenda a los "espíritus guardianes" del lugar. En su oración aclaraba que veníamos "en son de paz" y "con sumo respeto".
Una de esas veces fuimos Mayapán. Era ya muy noche cuando llegamos y después de hacer la ofrenda nos fuimos a dormir a una choza de paja ubicaba en la entrada del sitio.
Como buenos adolescentes inmaduros e imprudentes, algunos de los muchachos de la tropa comenzaron a hacer mucho escándalo. Alguien -no recuerdo si fui yo u otra persona- les recomendó que se moderaran porque "se iban a molestar los aluxes". Uno de ellos gritó "¡a mí que me c**a el p**o alux!" Esa noche yo dormí de los más tranquilo, pero a la mañana siguiente me llamó la atención despertar y no encontrar a nadie más en la choza además de nuestro jefe de tropa. Cuando salí a ver a dónde se habían ido los demás, me los encontré a varios metros del lugar, cubiertos con mantas, pálidos y temblorosos, con unas ojeras que les cubría la mitad de la cara.
Cuando les pregunté qué les había pasado me contestaron: "no pudimos dormir... toda la noche nos estuvieron asustando; tiraban piedras y nos pareció ver varias veces que alguien corría alrededor de la casa".
Narro esta peculiar anécdota porque fue una de las cosas que me vino a la mente después de enterarme del aparatoso accidente que hubo en Chichén Itzá mientras instalaban el escenario para el concierto de Elton John.
La mayoría de los yucatecos desde niños aprendemos si no a venerar, si a respetar a los espíritus que habitan en el monte, especialmente si ese monte se ubica en o cerca de antiguos asentamientos mayas.
Hasta el más escéptico yucateco que se precie de serlo reconoce que hay algo ahí... algo con lo que hay que ser prudente y respetuoso.
En mi anterior post hablé de lo indignante que resulta que el gobierno del Estado de Yucatán halla "comprado" Chichén para convertirlo en un local de espectáculos. Mencioné también que sin lugar a dudas el Santuario de Kukulkán, no por ser unas simples ruinas ha dejado de ser tierra sagrada... aunque para muchos nunca lo haya sido ni lo será, especialmente si lo que quieren es comercializar el patrimonio cultural y espiritual del pueblo maya.
Dos días después de expuestos mis puntos de vista me parece inquietante, aunque fascinante también, que casualmente haya ocurrido este accidente en el que hubieron varios lesionados y al parecer hasta un muerto.
Si yo fuera Ivonne Ortega o Esma Bazán reconsideraría seguir haciendo mis conciertos o querer convertir a Chichén-Itzá o cualquier otro lugar sagrado de los mayas en un parque de diversiones al estilo de Disneyland.
Piénsenlo bien, señores. No les vaya a pasar como a mis amiguitos scouts... que los espíritus protectores no los dejaban dormir.

Aquí unas gráficas de cómo quedó el escenario.




2 comentarios:

  1. Menos mal no parece haber afectado las construcciones del Templo principal o alrededores. Aunque la verdad, dudo mucho que la Ivonne Ortega quiera considerar el seguir invadiendo la tierra sagrada de los Mayas. Con eso de que "No van a cancelar el concierto" No le veo muchas esperanzas a que aprendan a respetar. Y lo que va a suceder es que los Aluxes van a usar sus trucos y no nos sorprendamos de de pronto no encontrar Chichén de nuevo. Así como le pasó a ese turista que estuvo perdido como 5 años en una milpa, por que entró sin permiso, y según él solo estuvo perdido tres días.
    O a ver si su furia no se torna en contra de todos nosotros -_-

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  2. Gobiernos y gobernantes van y vienen... y Chichén sigue y seguirá en pie. Ni los aluxes ni nungún otro espíritu permitirá que el santuario maya siga siendo profanado.

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