
A unas cuantas semanas de las elecciones del 16 de mayo en Yucatán, empiezo a aceptar con resignación lo que es inevitable: que finalmente el PRI se quede con la alcaldía de Mérida y, con esto, que los tentáculos de Ivonne Ortega se extiendan a todos los poderes en el Estado.
Hoy leí la editorial de Manuel Castilla Ramírez en el Diario de Yucatán en la que explica qué nos depara a los yucatecos si el poder del PRI se llegara a extender a la alcaldía de la capital del sureste mexicano. A continuación las opiniones que me parecieron más relevantes:
En la estrategia del PAN para defender su bastión en Mérida, único que le queda en el país, no le ha advertido al electorado que Yucatán está en riesgo de regresar al cerverismo que durante más de tres décadas tuvo cancelada la democracia, con gobierno autoritario que tuvo sometido a los poderes Legislativo y Judicial, como hay pruebas evidentes de ello en los tres años de la actual gobernadora que ahora pretende consolidar su poder gobernando desde dos palacios y legislando con un Congreso sumiso que le permita reiniciar en 2012 una nueva época caciquil.
La campaña electoral ivonnista que está a la vista y que sólo los ciegos o excesivamente prudentes no quieren ver como signos evidentes de que el domingo 16 de mayo podría darse en Yucatán una elección de Estado, que no sería otra cosa que la reencarnación del cerverismo en la remodelada figura anatómica de la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, para dar vida al “ortegapachequismo”. Por lo que a este escribidor se refiere, mi voto del 16 de mayo próximo será en contra.
Desafortunadamente el pueblo nunca se ha caracterizado por ser muy reflexivo (no por eso estoy tildando al pueblo de estúpido), y eso lo ha sabido desde siempre muy bien el PRI. Si a esto agregamos el poderoso aparato propagandístico y económico del Gobierno del Estado a una campaña prematura disfrazada de "precampaña" y a una campaña oficial en el que nos han estado saturando hasta el hartazgo de la cara de Angélica Araujo y sus corazones Ivonnistas (una descarada evidencia de quién es realmente el poder detrás del títere), da como resultado a un pueblo cautivado y enajenado con promesas cínicas como la erradicación de la pobreza y la creación de 35,000 empleos, sin contar con los acarreos, las fiestas, desfiles y el escándalo con que nos torturan los altavoces priístas cada mañana.
A pesar de todo, soy de naturaleza optimista y todavía conservo la esperanza que finalmente un porcentaje mayor de la población reflexione y no se deje engañar con música, banderas y promesas y se dé cuenta qué es lo que se está poniendo en juego en estas elecciones.



Qué tristeza... Todo el avance que ha tenido Yucatán va de nuevo al retroceso.
ResponderEliminarYo no entiendo como la gente VE las cosas que hace la Ortega Pacheco y todavía así apoyan al PRI.
Me da terror ver en el futuro de nuevo a PRI en el poder y que nos hagan una segunda desfalcada como lo hizo Salinas de Gortari y nos dejen mucho peor.
¿Dónde está la Justicia? Es lo que yo me pregunto. Por qué a esos grandes criminales que se enriquecen ilícitamente con el dinero del pueblo no son castigados? Así como cuando Bush persiguió y le dio caza a Hussein, por qué no le dan caza así a los criminales que fueron presidentes de México que curiosamente son del PRI?
>_< QUE RABIAAAAA! Qué Dios nos proteja de los PRIistas... y de cualquier partido que quiera seguir fregándonos!